Durante a maior parte da história humana, as pessoas têm aceito o fato de que suas vidas mudarão de repente devido a guerras, fomes ou outros desastres e que terão de improvisar para sobreviver Nossos pais e avós viveram em grande ansiedade em 1940, depois de suportarem o naufrágio da grande Depressão, e enfrentando a iminente perspectiva de uma guerra mundial. O que é singular na incerteza de hoje é que ela existe sem qualquer desastre histórico iminente; ao contrário, está entremeada nas práticas cotidianas de um vigoroso capitalismo.
A instabilidade pretende ser normal, o empresário de Schumpeter aparecendo como o Homem Comum ideal. Talvez a corrosão de caracteres seja uma consequência inevitável. "Não há mais longo prazo" desorienta a ação a longo prazo, afrouxa os laços de confiança e compromisso e divorcia a vontade de comportamento.
quinta-feira, 28 de janeiro de 2016
quarta-feira, 27 de janeiro de 2016
Feliz dia
Surpresa!
Por essa você não esperava, hm? Tirei um momento para pensar sobre nós em todos os lugares que passei hoje. Hoje celebramos uma data muito especial. Há quatro meses eu o reconhecia... o reencontrava.
Se a minha vida é escrita em algum lugar, você foi o responsável por guardar o primeiro caderno e fazer-se presente, de repente, no segundo. Seus ensinamentos me têm sido fundamentais, obrigada por me fazer olhar para trás e perceber que o passado não deve ser simplesmente deletado, mas aberto em páginas cujos ensinamentos podem me ajudar ainda hoje.
Obrigada pela companhia, pelos ouvidos, pelo carinho e pelos beijinhos. Obrigada, por ser um rapaz crescido e ainda assim ser um bebê nos meus braços.
Quero caminhar ao seu lado e te dar colo se precisar.
Feliz dia do dia em que eu te reencontrei.
Feliz dia do dia em que pude olhar carinhosamente para você de novo.
"Bendito el lugar y el motivo de estar ahí,
bendita la coincidencia.
Bendito el reloj que nos puso puntual
ahí, bendita sea tu presencia.
Bendito Dios por encontrarnos en el camino
y de quitarme esta soledad de mi destino.
Bendita la luz,
Bendita la luz de tu mirada,
Bendita la luz,
Bendita la luz de tu mirada desde el alma."
(Bendita la luz - Maná)
Por essa você não esperava, hm? Tirei um momento para pensar sobre nós em todos os lugares que passei hoje. Hoje celebramos uma data muito especial. Há quatro meses eu o reconhecia... o reencontrava.
Se a minha vida é escrita em algum lugar, você foi o responsável por guardar o primeiro caderno e fazer-se presente, de repente, no segundo. Seus ensinamentos me têm sido fundamentais, obrigada por me fazer olhar para trás e perceber que o passado não deve ser simplesmente deletado, mas aberto em páginas cujos ensinamentos podem me ajudar ainda hoje.
Obrigada pela companhia, pelos ouvidos, pelo carinho e pelos beijinhos. Obrigada, por ser um rapaz crescido e ainda assim ser um bebê nos meus braços.
Quero caminhar ao seu lado e te dar colo se precisar.
Feliz dia do dia em que eu te reencontrei.
Feliz dia do dia em que pude olhar carinhosamente para você de novo.
"Bendito el lugar y el motivo de estar ahí,
bendita la coincidencia.
Bendito el reloj que nos puso puntual
ahí, bendita sea tu presencia.
Bendito Dios por encontrarnos en el camino
y de quitarme esta soledad de mi destino.
Bendita la luz,
Bendita la luz de tu mirada,
Bendita la luz,
Bendita la luz de tu mirada desde el alma."
(Bendita la luz - Maná)
segunda-feira, 25 de janeiro de 2016
sábado, 23 de janeiro de 2016
Heroes - Soldados de Salamina
"Porque la guerra es por excelencia el tiempo de los héroes y los poetas.
(...)
Sabían (o creían saber) que sus familias dormían un inocente sueño de beatitud burguesa, ignorantes de que una ola de impiedad y de barbarie igualitaria iba a despertarlas de golpe con un tremendo fragor de catástrofe. Sentían que su deber consistía en preservar por la fuerza la civilización y evitar la catástrofe. Sabían (o creían saber) que eran pocos, pero esta mera circunstancia numérica no les arredraba. Sentían que eran los héroes. Aunque ya no era joven y carecía de la fuerza y el coraje físico y hasta de la convicción precisa para serlo.
(...)
—¿Y qué es un héroe?
La pregunta pareció sorprenderle, como si nunca se la hubiese hecho, o como si se
la hubiera estado haciendo desde siempre; con la taza en el aire, me miró fugazmente a los ojos, volvió la vista hacia la bahía, por un momento reflexionó; luego se encogió de hombros.
—No lo sé —dijo—. Alguien que se cree un héroe y acierta. O alguien que tiene el coraje y el instinto de la virtud, y por eso no se equivoca nunca, o por lo menos no se equivoca en el único momento en que importa no equivocarse, y por lo tanto no puede no ser un héroe. O quien entiende, como Allende, que el héroe no es el que mata, sino el que no mata o se deja matar. No lo sé. ¿Qué es un héroe para ti?
Para entonces ya hacía casi un mes que yo no pensaba en Soldados de Salamina, pero en aquel momento no pude evitar el recuerdo de Sánchez Mazas, que no mató nunca y que en algún momento, antes de que la realidad le demostrara que carecía del coraje y del instinto de la virtud, acaso se creyó un héroe. Dije:
—No lo sé. John Le Carré dice que hay que tener temple de héroe para ser una persona decente.
—Sí, pero una persona decente no es lo mismo que un héroe —replicó en el acto Bolaño—. Personas decentes hay muchas: son las que saben decir no a tiempo; héroes, en cambio, hay muy pocos. En realidad, yo creo que en el comportamiento de un héroe hay casi siempre algo ciego, irracional, instintivo, algo que está en su naturaleza y a lo que no puede escapar. Además, se puede ser una persona decente durante toda una vida, pero no se puede ser sublime sin interrupción, y por eso el héroe sólo lo es excepcionalmente, en un momento o, a lo sumo, en una temporada de locura o inspiración. Ahí está Allende, hablando por Radio Magallanes, tumbado en el suelo en un rincón de La Moneda, con la metralleta en una mano y el micrófono en la otra, hablando como si estuviera borracho o como si ya estuviera muerto, sin saber muy bien lo que dice y diciendo las palabras más limpias y más nobles que yo he escuchado nunca... Ahora me acuerdo de otra historia.
Ocurrió en Madrid hace tiempo, yo la leí en la prensa. Un muchacho andaba por una calle del centro y de pronto vio una casa envuelta en llamas. Sin encomendarse a nadie entró en la casa y sacó en brazos a una mujer. Volvió a entrar y esta vez sacó a un hombre. Luego entró otra vez y sacó a otra mujer. A esas alturas del incendio ya ni siquiera los bomberos se atrevían a entrar en la casa, era un suicidio; pero el muchacho debía de saber que todavía quedaba alguien adentro, porque entró de nuevo. Y, claro, ya no volvió a salir. — Bolaño se detuvo, con el dedo índice se subió las gafas hasta que la montura rozó las cejas—. Brutal, ¿no? Bueno, pues yo no estoy seguro de que ese muchacho actuase movido por la compasión, o por vete a saber qué buen sentimiento; yo creo que actuaba por una especie de instinto, un instinto ciego que lo superaba, que podía más que él, que obraba por él. Lo más probable es que ese muchacho fuera una persona decente, no digo que no; pero puede no haberlo sido. Chucha, Javier, ni falta que le hacía: el cabrón era un héroe."
(...)
Sabían (o creían saber) que sus familias dormían un inocente sueño de beatitud burguesa, ignorantes de que una ola de impiedad y de barbarie igualitaria iba a despertarlas de golpe con un tremendo fragor de catástrofe. Sentían que su deber consistía en preservar por la fuerza la civilización y evitar la catástrofe. Sabían (o creían saber) que eran pocos, pero esta mera circunstancia numérica no les arredraba. Sentían que eran los héroes. Aunque ya no era joven y carecía de la fuerza y el coraje físico y hasta de la convicción precisa para serlo.
(...)
—¿Y qué es un héroe?
La pregunta pareció sorprenderle, como si nunca se la hubiese hecho, o como si se
la hubiera estado haciendo desde siempre; con la taza en el aire, me miró fugazmente a los ojos, volvió la vista hacia la bahía, por un momento reflexionó; luego se encogió de hombros.
—No lo sé —dijo—. Alguien que se cree un héroe y acierta. O alguien que tiene el coraje y el instinto de la virtud, y por eso no se equivoca nunca, o por lo menos no se equivoca en el único momento en que importa no equivocarse, y por lo tanto no puede no ser un héroe. O quien entiende, como Allende, que el héroe no es el que mata, sino el que no mata o se deja matar. No lo sé. ¿Qué es un héroe para ti?
Para entonces ya hacía casi un mes que yo no pensaba en Soldados de Salamina, pero en aquel momento no pude evitar el recuerdo de Sánchez Mazas, que no mató nunca y que en algún momento, antes de que la realidad le demostrara que carecía del coraje y del instinto de la virtud, acaso se creyó un héroe. Dije:
—No lo sé. John Le Carré dice que hay que tener temple de héroe para ser una persona decente.
—Sí, pero una persona decente no es lo mismo que un héroe —replicó en el acto Bolaño—. Personas decentes hay muchas: son las que saben decir no a tiempo; héroes, en cambio, hay muy pocos. En realidad, yo creo que en el comportamiento de un héroe hay casi siempre algo ciego, irracional, instintivo, algo que está en su naturaleza y a lo que no puede escapar. Además, se puede ser una persona decente durante toda una vida, pero no se puede ser sublime sin interrupción, y por eso el héroe sólo lo es excepcionalmente, en un momento o, a lo sumo, en una temporada de locura o inspiración. Ahí está Allende, hablando por Radio Magallanes, tumbado en el suelo en un rincón de La Moneda, con la metralleta en una mano y el micrófono en la otra, hablando como si estuviera borracho o como si ya estuviera muerto, sin saber muy bien lo que dice y diciendo las palabras más limpias y más nobles que yo he escuchado nunca... Ahora me acuerdo de otra historia.
Ocurrió en Madrid hace tiempo, yo la leí en la prensa. Un muchacho andaba por una calle del centro y de pronto vio una casa envuelta en llamas. Sin encomendarse a nadie entró en la casa y sacó en brazos a una mujer. Volvió a entrar y esta vez sacó a un hombre. Luego entró otra vez y sacó a otra mujer. A esas alturas del incendio ya ni siquiera los bomberos se atrevían a entrar en la casa, era un suicidio; pero el muchacho debía de saber que todavía quedaba alguien adentro, porque entró de nuevo. Y, claro, ya no volvió a salir. — Bolaño se detuvo, con el dedo índice se subió las gafas hasta que la montura rozó las cejas—. Brutal, ¿no? Bueno, pues yo no estoy seguro de que ese muchacho actuase movido por la compasión, o por vete a saber qué buen sentimiento; yo creo que actuaba por una especie de instinto, un instinto ciego que lo superaba, que podía más que él, que obraba por él. Lo más probable es que ese muchacho fuera una persona decente, no digo que no; pero puede no haberlo sido. Chucha, Javier, ni falta que le hacía: el cabrón era un héroe."
sexta-feira, 22 de janeiro de 2016
Ambigua
É não ter o que falar, nunca e sempre. É apagar o escrito, aplaudir o desvio e morrer afogada em silêncio. É buscar outros meios, esconder os olhos, querer ir embora e ter uma certeza que angustia pedindo pra ficar, antes que o tempo passe e ele olhe pra você com aquela cara de incógnita.
É se esconder esperando alguém te encontrar. Daqui a pouco o ceifeiro chega. É capaz de eu dar um até logo e ele passar direto por mim a procura de energia.
É o tipo de coisa que eu não entendo agora, mas quem sabe algum dia.
quarta-feira, 20 de janeiro de 2016
Mujer de mil batallas
La vida tiene tu nombre, mujer de las mil batallas.
La fuerza de tu mirada, con el valor no se esconde.
Hay que plantar la esperanza en el lugar donde duele,
para que crezca bien fuerte, en el miedo que acompaña.
Y sigues tan bonita como ayer, no se despeina el alma.
Un pasito más, que si se puede,
uno y otro más, mujer valiente.
Lo que diga esta de más, ya sé que quieres gritar
y no te sientas sola,
contigo estoy...
Todas las luces del mundo, iluminan tu vereda.
Y cada herida la llenan con el amor más profundo.
Pero si la noche es larga y sientes que estas perdida,
recuerda mi melodía que te quiere y acompaña.
Y sigues tan bonita como ayer, no se despeina el alma.
Un pasito más, que si se puede,
uno y otro más, mujer valiente.
Lo que diga está de más, ya se que quieres gritar
y no te sientas sola,
contigo estoy.
La fuerza de tu mirada, con el valor no se esconde.
Hay que plantar la esperanza en el lugar donde duele,
para que crezca bien fuerte, en el miedo que acompaña.
Y sigues tan bonita como ayer, no se despeina el alma.
Un pasito más, que si se puede,
uno y otro más, mujer valiente.
Lo que diga esta de más, ya sé que quieres gritar
y no te sientas sola,
contigo estoy...
Todas las luces del mundo, iluminan tu vereda.
Y cada herida la llenan con el amor más profundo.
Pero si la noche es larga y sientes que estas perdida,
recuerda mi melodía que te quiere y acompaña.
Y sigues tan bonita como ayer, no se despeina el alma.
Un pasito más, que si se puede,
uno y otro más, mujer valiente.
Lo que diga está de más, ya se que quieres gritar
y no te sientas sola,
contigo estoy.
Assinar:
Postagens (Atom)






